Es claro que China es una potencia mundial, pero puede llegar a ser la superpotencia mundial por encima de Estados Unidos. Este término comenzó a ser utilizado para denominar a los países, que finalizando la Segunda Guerra Mundial, estaban en un escalafón más arriba que las demás potencias.

En su época Estados Unidos y la Unión Soviética se repartían el poder mundial. Cada uno era considerado superpotencia por su capacidad militar, su influencia política y cultural, su extenso territorio, su numerosa población y su enorme economía. A comienzos de la década de 1990 el fracaso de la Unión Soviética dejó a Estados Unidos como la única superpotencia hegemónica del mundo. Sin embargo, todo ha cambiado. Ahora el poder está repartido entre varias potencias emergentes y especialmente China se está abriendo paso entre los grandes con aires de desbancar a Estados Unidos de este trono. Vale la pena hacer una aclaración. Una cosa es ser la primera potencia económica mundial y otra es ser una superpotencia. Este último término se refiere, además de la economía, a un país que tiene la capacidad de influenciar y proteger sus intereses en cualquier parte del mundo. Teniendo claro el concepto, China cumple las características para serlo, es el país más poblado del mundo con 1.380 millones de habitantes y por superficie es el tercer país más grande. En el aspecto económico ya ocupa el primer lugar en el ranking, militarmente tiene uno de los ejércitos más numerosos, armas nucleares y es el segundo país con el mayor gasto militar. Además es uno de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. 

En fin, si se revisa casi cualquier categoría China está ahí en los primeros lugares, pero también tiene sus debilidades. La primera, es que sigue siendo un país agrícola y con mucha pobreza, la segunda es la desigualdad económica entre la población rural y urbana, que puede llegar a generar desórdenes internos. La otra es que depende mucho de otros países para importar tecnología y recursos energéticos. En cuarto lugar, es que sus altas tasas de crecimiento económico han afectado sus recursos naturales y han generado alta contaminación en el agua y en el aire. Y por último, para llegar a ser superpotencia es preferible tener influencia cultural en gran parte del mundo y China carece de esto como si lo tienes Estados Unidos con su “american way of life”, es decir, a China no le queda fácil exportar su estilo de vida tan diferente a la occidental. En resumen da la sensación que China puede, si quiere, llegar a ser la superpotencia mundial o al menos compartir dicho estatus con Estados Unidos, pero no está muy claro si los chinos quieren serlo. Controlar un país de 1.300 millones de personas es todo un reto. Es una cifra exorbitante y, por eso, se dice que para ellos el exterior pasa otro plano. El futuro dará la respuesta si China sólo buscaba el respeto del resto del mundo o ser la superpotencia mundial pero con un perfil menos agresivo que su rival.

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