La innovación y el progreso tecnológico no es algo nuevo. La humanidad siempre ha sido testigo de avances en las técnicas de producción, introducción de productos o máquinas. Aún así no se agotaron los oficios para el ser humano, por el contrario, superó todas esas transiciones del pasado y progresó continuamente. Entonces ¿por qué ahora hay tanto temor de que los robots reemplacen a los humanos en sus labores?

Una razón puede ser que ahora la tecnología avanza mucho más rápido que antes y las competencias y habilidades de las personas y las empresas no son capaces de seguirla al mismo ritmo. Otra razón es porque la productividad y la creación de empleo iban de la mano, es decir, antes éramos mas productivos, había mayor crecimiento económico y este a su vez generaba más empleo. Pero esto cambió, por ejemplo, en Estados Unidos a partir del año 2000, la brecha entre la productividad y la creación de empleo es más amplia que antes. Y parece que la razón de esta brecha es la mayor inversión en robótica y tecnología. 

A pesar de que el progreso tecnológico sigue beneficiando a la sociedad en general, al mismo tiempo está eliminando la necesidad de muchos tipos de empleo. En la actualidad es muy común ver cómo muchos oficios son realizados por robots o máquinas. Albañiles, vendedores, agencias de viaje, profesores y, en general, operarios de las grandes industrias se ven afectados

La teoría que dice que la tecnología destruye empleos pero que a su vez crea otros es discutible hasta cierto punto. Supongamos que una máquina reemplaza a 30 trabajadores, éstos salen al mercado a buscar nuevos trabajos, pero se enfrentan a varios problemas: alta competencia laboral, no tener experiencia o estudios suficientes, ser demasiado joven o viejo, o incluso estar sobre calificado. Supongamos nuevamente que 20 esos 30 trabajadores despedidos superan todas esas barreras y encuentran un empleo después de unos meses. Durante esos meses de desempleo dejaron de consumir porque no tenían salario y debían ahorrar. Las empresas se vieron perjudicadas porque bajaron sus ventas y no contratan a más personas sino que tienden a despedir porque bajó su producción. Lógicamente estos e imaginar a gran escala. Aquí es donde la famosa frase cobra vigencia: “las máquinas no compran”. Los trabajadores con su salarios son quienes compran a las empresas pero sin empleo no es posible.  Además si alguno de estos 20 trabajadores consiguen empleo repetitivos y especializados, son más susceptibles de ser reemplazados en el futuro por una máquina.

De alguna forma todos nos hemos beneficiado de los avances tecnológicos, una nueva medicina, un auto más seguro o un teléfono móvil más moderno, pero es difícil detener el progreso que quita empleo y promover el que nos beneficia a todos. Es algo que no tiene freno, no es decisión de un político, un empresario o un país y no son sólo las empresas, es cuestión de los seres humanos querer avanzar y hacer las cosas cada vez más fácil. Desde el profesor que no utiliza un tablero sino un video hasta el hombre que usa una podadora para arreglar el jardín sin necesidad de llamar a un jardinero.

Como conclusión la humanidad en su mayoría se beneficia de los progresos tecnológicos, pero en términos de empleo parece que la tecnología destruye más empleos de los que crea. Posiblemente hace cientos de años, cuando la sociedad sufría grandes cambios, había quienes se quedaban rezagados y otros se adaptaban. Hoy pasa lo mismo quien no se adapta al cambio fracasa. Te invito a que leas este artículo al respecto: La destrucción creativa. En ese sentido ¿los desempleados de hoy son quienes no se adaptaron? ¿Es hora de que cada uno crea su propio empleo? o ¿Todavía crees que vas a trabajar en una sola empresa a toda tu vida cómo tus padres?

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